El Club Atlético Temperley celebró este 1° de noviembre sus 114 años de historia, marcada por la pasión de sus hinchas, el sentido de pertenencia y un profundo vínculo con la comunidad. Desde su fundación en 1912, el Gasolero construyó una identidad que trasciende lo deportivo y lo convirtió en una de las instituciones más representativas de la zona sur del Gran Buenos Aires.
La historia del Celeste comenzó formalmente el 1° de noviembre de 1912, cuando un grupo de jóvenes de la zona impulsó la creación de una institución que los representara. En sus primeros años, el club atravesó distintas etapas hasta adoptar definitivamente el nombre de Club Atlético Temperley y los colores celeste y blanco que hoy identifican a miles de hinchas y familias. Con el paso del tiempo, la institución creció hasta convertirse en un emblema deportivo y social de la región.
Uno de los grandes símbolos de esa historia es el estadio Alfredo Beranger, conocido popularmente como el Teatro de Turdera. Allí, generación tras generación, los hinchas acompañaron al equipo en sus momentos de gloria y también en las etapas más difíciles. El estadio es mucho más que el escenario de los partidos: representa un punto de encuentro para una comunidad que encontró en Temperley una parte fundamental de su identidad.
El apodo de Gasolero también forma parte de esa mística. Vinculado históricamente a la austeridad y a la capacidad de competir frente a rivales con mayores recursos, el sobrenombre se convirtió en una marca registrada del club. Sin embargo, uno de los capítulos más importantes de su historia se escribió fuera de la cancha, durante la década de 1990, cuando la institución atravesó una profunda crisis económica que derivó en su quiebra, el cierre de sus instalaciones y la suspensión de su afiliación a la AFA.
En aquel momento, los socios, hinchas y vecinos se organizaron para evitar la desaparición del club. Con colectas, esfuerzo y una movilización histórica, la comunidad luchó por recuperar la institución y proteger sus instalaciones. La resistencia de su gente permitió que Temperley volviera a ponerse de pie y dejó una de las páginas más significativas de su historia, como ejemplo del compromiso de los socios con el futuro de una entidad deportiva.
A 114 años de su fundación, Temperley continúa siendo una referencia para Lomas de Zamora y sus alrededores. Además de su participación en la Primera Nacional, el club desarrolla una intensa actividad social y deportiva, con distintas disciplinas que convocan a chicos, jóvenes y adultos. En un nuevo aniversario, el Gasolero celebra su recorrido, pero también renueva el vínculo con una comunidad que lo acompañó en cada etapa. Una historia de fútbol, pertenencia y resistencia que sigue escribiéndose con los colores celeste y blanco.
