El Municipio de Lomas de Zamora avanza con trabajos de adoquinado artesanal en la intersección de Juncal y Ángel Gallardo, en Temperley, un punto específico de un programa que busca recuperar y preservar la identidad histórica de los barrios. La intervención, que modifica sustancialmente el paisaje urbano de la esquina, forma parte del Plan de Bacheo y Repavimentación y prioriza la restauración del empedrado original sobre el asfaltado convencional.
La técnica empleada es meticulosa y se diferencia de las reparaciones rápidas. Requiere retirar el empedrado deteriorado, preparar la base con una nueva nivelación y aplicación de cemento, y luego recolocar los mismos adoquines originales. Este proceso, según destacan desde la comuna, busca asegurar la durabilidad de la obra y, al mismo tiempo, conservar el patrimonio urbano característico de la zona.
Estas labores en Temperley no son las primeras. Se suman a los trabajos finalizados meses atrás en calles como España, Pringles, 25 de Mayo y Vago. También se han ejecutado en Pueyrredón y Medrano, en Banfield –un espacio definido como neurálgico para esta política–, y en José María Paz, entre Avenida Meeks y Nóbrega, en la misma localidad.
Desde el Municipio subrayan que este tipo de pavimento cumple una doble función. Por un lado, mejora la fluidez del tránsito. Por otro, actúa como un elemento de seguridad vial pasiva, ya que la superficie adoquinada contribuye a una reducción natural de la velocidad de los vehículos, un factor clave en calles de barrio donde el límite es de 40 kilómetros por hora. Además, el material ofrece una mayor absorción del agua durante las lluvias.
El objetivo principal del programa, explicaron, es fortalecer la seguridad vial mientras se pone en valor y se preserva el patrimonio cultural de las localidades que integran este partido del sur del conurbano bonaerense. La obra en Juncal y Ángel Gallardo es la manifestación más reciente de esta estrategia.
