El ex campeón mundial falleció a los 59 años tras descompensarse en un bingo de Morón. Además de su histórica carrera deportiva, dejó un importante legado solidario en Temperley, donde sostenía comedores comunitarios y cuestionaba el ajuste del Gobierno de Javier Milei.
El ex campeón mundial de boxeo Jorge “Locomotora” Castro murió este miércoles a los 59 años luego de sufrir una descompensación en el Bingo de Morón. El histórico deportista, que durante años vivió en Temperley y desarrolló una intensa actividad comunitaria en el distrito, se encontraba en el interior del establecimiento cuando sufrió el episodio que terminó con su vida. Pese a la intervención del personal médico, se constató su fallecimiento en el lugar.
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro fue uno de los grandes exponentes del boxeo argentino. A lo largo de dos décadas de carrera profesional acumuló 130 victorias y protagonizó combates que quedaron en la memoria del deporte nacional. Su consagración internacional llegó en 1994, cuando conquistó el título mundial de los medianos de la Asociación Mundial de Boxeo. Ese mismo año protagonizó una remontada inolvidable frente al estadounidense John David Jackson, a quien derrotó por nocaut en Monterrey, México.
Sin embargo, su historia trascendió los cuadriláteros. Instalado en Temperley, el ex boxeador convirtió su gimnasio en un espacio de contención social y desarrolló una red de cuatro comedores comunitarios para asistir a familias vulnerables. Allí distribuía alimentos, bolsones de mercadería y materiales de construcción, mientras advertía sobre el crecimiento de la demanda alimentaria como consecuencia del deterioro económico.
En mayo de este año, Castro expresó su preocupación por el aumento de la pobreza y cuestionó abiertamente al presidente Javier Milei. “Me da bronca ver cómo está nuestra gente. Este es un país muy rico y mirá la miseria que hay. Tiene que terminar esto, tenemos que cambiar el gobierno. Le dimos la oportunidad dos años y medio”, sostuvo en una entrevista con Página/12. También describió la situación que atravesaban los jubilados: “Los jubilados vienen un montón, gente de 75 años que viene y llora porque no tiene para los remedios. Todos los días me pasa, todos los días”.
El compromiso con los sectores más castigados por la crisis incluso lo llevó a considerar su ingreso a la política. “En algún momento me voy a tirar a la pileta, no sé cuándo y no sé si habrá agua en la pileta, pero tengo intenciones y quiero ayudar”, afirmó entonces. Su muerte generó una profunda pérdida para el deporte argentino, pero también para la comunidad de Temperley, donde el campeón mundial encontró otra manera de dar pelea: acompañando a quienes más lo necesitaban.
